LA NAVIDAD DE 1925, BUENOS AIRES

ELDER MELVIN J. BALLARD PRONUNCIÓ LA ORACIÓN DEDICATORIA DE LAS TIERRAS DE SUDAMÉRICA PARA LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO RESTAURADO EN EL PARQUE 3 DE FEBRERO. LAS PALABRAS DE ELDER BALLARD SE REFIEREN CLARAMENTE A TODAS LAS NACIONES, PUEBLOS Y RAZAS DE AMÉRICA DEL SUR.


LA MAÑANA DE LA DEDICACIÓN DE SUDAMÉRICA

Viernes 25 de diciembre, 1925: Salimos de nuestra residencia a las 6 a.m. y llegamos al lugar que habíamos elegido previamente, una arboleda natural de sauces llorones a orillas del río en el Parque 3 de Febrero, y a las 7 a.m. cantamos “Ya Rompe el Alba”, “¡Salve Sion! Es tu día ilustre”, “Un Ángel del Señor”. El Elder Rey L. Pratt leyó del Libro de Mormón 1 Nefi 13, 2 Nefi 31 y 3 Nefi 21. El Elder Rulon S. Wells leyó Génesis 49, 22 al 26. El Elder Melvin J. Ballard ofreció la oración dedicatoria que se incluye. Luego cantamos “Loor al Profeta”. Todos hablaron brevemente respecto de su misión aquí y de su disposición a hacer su mejor esfuerzo para establecer esta misión, del amor perfecto que sentían el uno por el otro y de la obra del Señor. Se bendijeron, y sintieron que, como resultado de abrir esta misión, muchos europeos que viven en estas tierras recibirían el evangelio, pero que al fin de cuentas, el mayor beneficio sería para los indios, y que éste era un día histórico. Se sentía un espíritu maravilloso y todos estaban visiblemente conmovidos, y nuestro gozo fue manifestado con lágrimas.

ORACIÓN DEDICATORIA DEL ELDER MELVIN J. BALLARD
“Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. En el nombre de Jesucristo, tu hijo bien amado, nosotros tus siervos, nos acercamos a ti en esta hermosa mañana de Navidad, en este lugar apartado, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Sudamérica; en una tierra muy distante de nuestro lugar en las montañas, pero en un país al cual tú has llamado como una parte de la tierra de Sion.
“Estamos muy agradecidos por nuestra llegada a salvo, después de un viaje de veintiún días sobre los mares, sin un momento de enfermedad. Nosotros reconocemos que tú atemperaste los elementos para nuestro bien, y que tu cuidado protector ha estado sobre nosotros en nuestros viajes, tanto en tierra como en el mar. Y por la salud y la fuerza para obrar por ti y por tu causa.
“Estamos agradecidos de haber sido escogidos por Tu siervo, el Presidente Heber J. Grant, para venir a esta gran tierra de Sudamérica, para abrir la puerta para la predicación del evangelio a todos los pueblos de las naciones sudamericanas; para buscar la sangre de Israel que ha sido tamizada entre las naciones gentiles, muchos de los cuales, influenciados por el espíritu de recogimiento, se han congregado en esta tierra.
“Pon tu espíritu en sus corazones, para que puedan recibirnos, como mensajeros verdaderos enviados de Dios, para su salvación. Ayúdanos a obrar por ellos con el mismo espíritu en nosotros que tuvo aquel que amó tanto a los hombres que murió por ellos, que podamos efectivamente ´llamar, persuadir e invitar´ a los hombres a venir a Cristo. Te agradecemos por los pocos que nos han recibido, y por aquellos por los que tuvimos el gozo de llevar a las aguas del bautismo en esta tierra. Que puedan ellos ser los primeros frutos de una gloriosa cosecha.
“Rogamos que podamos tener la oportunidad de presentar a la gente el mensaje que tú nos has enviado a entregar, a saber: Que ángeles enviados por ti, han visitado la tierra en esta dispensación, trayendo al hombre nuevamente el evangelio sempiterno. Que Juan el Bautista visitó al Profeta José Smith, sobre quien se confirió la autoridad de bautizar. Que Pedro, Santiago y Juan lo ordenaron apóstol del Señor Jesucristo, y lo invistieron con las llaves del Santo Sacerdocio, con autoridad para bautizar con fuero y con el Espíritu Santo, y de organizar la Iglesia de Jesucristo nuevamente en la tierra. Que Moroni, tu antiguo profeta de los americanos, visitó a José Smith y entregó en sus manos las planchas conteniendo una historia de los primeros habitantes de esta tierra; y por tu poder José Smith tradujo los caracteres de las planchas de las cuales obtuvo el Libro de Mormón.
“Y que él fue visitado por ti y por tu Hijo amado, quien confió en las manos de José una grande y nueva Dispensación del Evangelio para toda carne. Estamos agradecidos de ser los portadores de estas buenas nuevas para los pueblos de las Naciones Sudamericanas. “Y también rogamos que podamos ver el comienzo del cumplimiento de tus promesas contenidas en el Libro de Mormón al indígena de estas tierras, quien es un descendiente de Lehi, millones de los cuales residen en este país, quiénes han sido oprimidos por mucho tiempo, y han sobrellevado muchas aflicciones y sufrido por causa de pecado y transgresión, aún como los profetas del Libro de Mormón lo predijeron.
“Pero tú inspiraste a estos profetas que prometieron a sus descendientes que tú sacarías a luz, en los últimos días, los registros de sus padres; y que cuando estos registros fueran presentados a sus hijos, ellos comenzarían a creer, y cuando hicieran esto, tu favor volverá a ellos, y entonces tu recordarías las promesas hechas a sus padres, que si sus descendientes se arrepintieran y recibieran el evangelio, comenzarían a ser prosperados y bendecidos sobre la tierra, y nuevamente se volverían una gente pura y deleitable. Oh Padre, que tu espíritu obre sobre ellos y manifieste la verdad de estas cosas a ellos, como nosotros y tus siervos que nos seguirán, darán testimonio de tus preciosas promesas a esta rama de la casa de Israel.
“Padre, bendice tu Iglesia en toda la tierra; continúa guiando a aquellos a quienes tú has llamado, a dirigirla con sabiduría y el poder de llevarla adelante para cumplir su gran misión en la tierra. Sostén a tus siervos que trabajan como misioneros en todas partes del mundo, que puedan tener la oportunidad y el poder de advertir a todos los hombres que la hora del juicio se acerca y que tú has ofrecido a través del evangelio un medio de escapar de las calamidades que vendrán sobre toda carne a menos que se arrepientan.
“Recuerda en misericordia la ´esperanza de Israel´, la juventud de tu Iglesia que deberá sobrellevar las responsabilidades del futuro, que ellos puedan mantenerse limpios y puros de los pecados del mundo, que puedan ser hallados dignos de su herencia y llegar a su glorioso destino”. Bendice a aquellos que son sus pastores, los vigías sobre las torres de Sion, que puedan guardar bien el rebaño y ser capaces de alimentar con el pan de vida a las ovejas y los corderos…
“Presentamos para tu amable consideración a los miembros de nuestras propias familias, de quienes estamos separados, quienes ahora y en el pasado, han sacrificado mucho para que nosotros podamos llevar el evangelio a los hijos de los hombres. Que la salud y la vida alcance a cada uno, y que el buen ánimo que tu Espíritu trae esté con ellos, y sobre todo aléjalos del pecado, y bendícelos con fe en ti y en tu evangelio.
“Bendice, los presidentes, gobernantes y los líderes de estos países de Sudamérica, que ellos puedan recibirnos amablemente, y darnos permiso para abrir las puertas de salvación a las gentes de estas tierras. Que sean bendecidos al administrar los asuntos de sus varios cargos, que mucho bien pueda llegar al pueblo; que la paz pueda estar sobre estas naciones que tú has hecho libres a través de tus bendiciones sobre los valientes libertadores de estas tierras; que la rectitud pueda predominar, y la libertad plena para la predicación de tu evangelio prevalezca. Detén el poder del mal para que no triunfe sobre tu obra, sino que todos tus enemigos sean sojuzgados y tu verdad sea triunfante.
“Y ahora, Oh Padre, por la autoridad de la bendición y asignación de tu siervo, el Presidente dela Iglesia, y por la autoridad del Santo Apostolado que poseo doy vuelta la llave, y abro la puerta para la predicación del evangelio en todas estas naciones sudamericanas, y reprendo y ordeno que sea detenido cada poder que se opondría a la predicación del evangelio en estas tierras. Y bendecimos y dedicamos estas naciones, y esta tierra para la predicación del evangelio. Y hacemos todo esto para que la salvación pueda llegar a todo hombre, y que tú nombre sea honrado y glorificado en esta parte de la tierra de Sion.
“Ayúdanos a traer hombres a ti y a tu Hijo, y apurar el día cuando Él venga a regir como Rey de Reyes y Señor de Señores. Y por todas tus bendiciones, las cuales traerán éxito a nuestras labores, atribuiremos honor y poder y gloria a ti por siempre jamás. Amén.”

Referencia: El texto completo de la Oración fue tomado del registro de la Historia de la Misión Sudamericana que escribieron en inglés los misioneros durante los seis meses de misión en Buenos Aires. La copia original (carbónico) de la Historia fue archivada en el Centro de Preservación de Registros del Área Sudamérica Sur en Buenos Aires. La oración completa fue publicada en idioma español en la revista “El Mensajero”, diciembre de 1939, año 3, número 12. La traducción al español del texto de la oración fue revisada por Carlos Agüero, Buenos Aires, año 2000.

Referencia: Primer párrafo de la Historia de la Misión Sudamericana que escribieron los misioneros durante la misión de seis meses en Buenos Aires. Todo indica que la persona encargada de llevar este registro dia por dia fue Elder Rey L. Pratt, miembro del Primer Consejo de los Setenta y en esa época Presidente de la Misión Mexicana.

Referencia: Historia de la Misión Sudamericana, las páginas que contienen el texto original en inglés de la oración e información de los hechos de ese dia.

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